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¿De dónde vienen las ¡exclamaciones! y las interrogaciones?

3 Sep

Por Zazil-Ha Troncoso

¿Te gustan los signos de interrogación y exclamación? A mí me encantan. Es más, ¡los amo! Claro que de pronto se nos ponen dificultosos, especialmente al combinarlos con otros signos.

Relata la nueva Ortografía de la lengua española que el signo de interrogación nos lo dejaron los carolingios y solo se usaba el de cierre tanto para las frases interrogativas como para las exclamativas.

En el Tesoro de la lengua española, de 1611, no aparecía como interrogación, sino como interrogante, y su descripción se limitaba a “la señal que se pone en la escritura para que se entienda la cláusula interrogativa”.

Más tarde, en el primer Diccionario de la Real Academia Española, de 1734, dice que se pone la interrogación “al fin de la razón, no al principio”, y que el signo se forma “con una s vuelta al revés y un punto debajo en esta forma ?”.

Es hasta la edición del Diccionario de 1884 cuando se establece que es “un signo ortográfico (¿ ?) que se pone al principio y fin de la palabra o cláusula en que se hace pregunta”.

El signo de exclamación lo desarrollaron los humanistas italianos en el siglo XIV. Dicho sea de paso, ellos también son los creadores de los paréntesis y de ese signo tan difícil de entender: el punto y coma.

La exclamación llegó a los tratados de ortografía del idioma español tres siglos después, en el XVII, pero persistía la costumbre de usar la interrogación también para las frases exclamativas, así que todavía tardó un tiempo en arraigarse.

A donde sí se tardó en llegar su reconocimiento como signo fue al Diccionario de la Real Academia. Y cuando digo que se tardó, es en serio: hasta la edición 23, que saldrá en 2014, se incluye que es un signo ortográfico.

Porque, claro, exclamación ya existía desde el primer Diccionario, pero solo como “el acto de clamar y levantar la voz, prorrumpiendo en palabras y expresiones de sentimiento, pena y aflicción, u de otros afectos, dando voces para incitar y mover los ánimos”.

Claro que hay una explicación para ello, pues al signo de exclamación también se le llamaba de admiración, entendida esta palabra en 1611 como “pasmarse, y espantarse de algún efecto que ve extraordinario, cuya causa ignora”.

Es para el Diccionario de 1726 cuando se hace la primera referencia ortográfica para la palabra admiración: “se llama una nota, que en el periodo significa el efecto de la admiración, y se escribe con una i vuelta al revés: como Oh cuán bueno es Dios!”.

Y para la siguiente edición, la de 1770, además de precisar mejor la forma del signo, al que todavía llama nota, consigna que “de algún tiempo a esta parte se acostumbra poner inversa así (¡) antes de la voz en que comienza este sentido y tono, cuando los periodos son largos”.

El reconocimiento como signo doble llegó al Diccionario en 1884, para perderlo en la citada próxima edición 23, donde se oficializa que admiración deja de ser un signo ortográfico y remite a la palabra exclamación, que ya adquiere ese nuevo significado.

¿Mucho rollo? ¡Vamos al grano! Aquí les dejo todo (creo) lo que necesitan saber sobre los signos de interrogación y exclamación. Y si no, ¡pregunten!

  • A diferencia del pasado, o de otros idiomas como el inglés, los signos de interrogación y exclamación son dobles, así que se deben abrir y cerrar: ¿Entendieron? ¡Qué bueno!
  • Solo se usa un signo de cierre de interrogación o exclamación entre paréntesis cuando se quiera dar un sentido irónico, o por el estilo: Le gustan las papas con miel (?) y las palomitas. Las come por kilos y dice que se queda con hambre (!).
  • Para darle mayor fuerza a una exclamación o interrogación, se puede usar doble o triple signo, pero no más: ¿¿¿Qué te pasó???
  • Cuando una expresión es interrogativa y al mismo tiempo exclamativa, se pueden combinar los signos, siempre que se abra y se cierre con el mismo: ¡¿Qué te pasó?!
  • También se puede abrir con un signo y cerrar con otro: ¿Qué te pasó!
  • Los signos de exclamación e interrogación pueden ir junto a cualquier signo, menos el punto, puesto que lo trae incluido el signo de cierre: ¡No vino “naiden”! Ni su hermano, ¿puedes creerlo?
  • Solo si los paréntesis o las comillas encierran una frase con signos de interrogación o exclamación, debe ponerse punto: Se quedó sin trabajo (¡auch!). Dijo, tal cual, que “la casa estaba… ¡perdida!”.
  • El enunciado que sigue a una interrogación o exclamación va con mayúscula inicial: ¿Lo viste? Pasó muy rápido.
  • Las preguntas y exclamaciones van con mayúscula inicial si se formulan como independientes: ¡No! ¡Es horrible! ¡Espantoso!
  • Van con minúscula inicial las preguntas y exclamaciones separadas por otros signos: ¡No!, ¡es horrible!, ¿no crees?
  • Cuando una interrogación o exclamación va seguida por puntos suspensivos, se deben escribir los tres puntos, como siempre: Bueno, ¿y?…
  • Conjunciones como y, pero y o suelen ir después del signo de interrogación o exclamación: ¿Vas a ir? ¡Pero tienes que arreglarte ya! ¿O tienes flojera?

Fuentes: 1, 4, 5, 21.